Nunca he creído que se pudiese sentir algo así como amar y odiar a alguien al mismo tiempo. Digo "algo así" porque no son esos extremos, pero sí algo parecido a ellos.
Esta noche te he odiado. A las 21:30 te he odiado y lo primero que hago es llamarte... ¿qué mierda de odio es ese? He querido poder odiarte de verdad.
Cinco minutos después estaba apunto de subir a casa y mi odio me ha llevado al otro lado de la ciudad. Te he imaginado en diez calles distintas y te he confundido a lo lejos con al menos cuatro personas. La batería de mi móvil estaba al 1% y mis ánimos de encontrarte también.
Las veces que te he imaginado y las que te he confundido, me han llevado a pensar en lo que exactamente haría si te encontraba "de casualidad" por allí.
Y no me decidía entre decirte lo cabreada que estaba o las ganas que tenía de tenerte cerca.
Una hora después me he dado por vencida, qué pretendía con esto...
Y ahora todo lo que te había odiado iba a ser en vano.
Cuando estaba buscando las llaves de casa, después de encontrarme con conocidos que no eras tú, se acababa de terminar la canción del MP3 y he pensado "Si la siguiente canción la canta un chico: esto es pasajero y vamos a estar mejor por separado. Si es una chica, seguramente volveré a hacer el gilipollas con estos impulsos durante mucho más tiempo hasta que, ojalá, vengas y no te suelte" Y bueno, ha tardado en empezar, he vuelto a ordenar mentalmente las estúpidas "condiciones/consecuencias" del cantante y... era un dueto. Un puto dueto.
Ahí pensé: "La primera persona que ha cantado es una chica, eso quiere decir algo, ¿no?".
¿Qué coño hago poniéndome excusas a mí misma si lo que verdaderamente quiero que pase es eso?
Lo de quererte y odiarte, digo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario