10.35 Me acabo de levantar, estaba bien, no era un mal día, es 'sábado' y no se oía ningún ruido molesto.
Hasta que me he acordado de ti.
Hasta que he pensado en la conversación de anoche, en las lágrimas en la cama, y en el puto nudo. Me explico:
Cada vez que estoy mal contigo, cada vez que siento que te vas de mi lado, siento un nudo, un puto nudo que me recorre desde la garganta al estómago. Solo tú me haces sentirlo, y es horrible. El nudo me impide estar bien, me impide apreciar todo lo demás que tengo; el nudo me dice que tú eres quien da sentido a mi día a día.
Es tal la dependencia que siento por ti, que no puedo hacer nada, solo quedarme esperando a que esta sensación se vaya, aunque no sé cómo ni cuándo se irá.
Bueno, si puedo hacer algo, mentirme, decirme que aún no te he perdido, que volveremos a estar bien, y que esta vez, será en serio, que esta vez no te dejaré ir nunca más.
Pero el engaño dura tan sólo unos minutos, después vuelvo a la realidad: el nudo sigue ahí.
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