viernes, 13 de diciembre de 2013

Mejor como una historia inventada

Llevo tiempo queriendo escribir sobre esto, pero me daba cosa que algunos creyesen que lo hacía para llamar la atención o a saber qué. Pero es realmente lo que pienso a diario, lo que más me preocupa, a día de hoy, es esto. Y sólo es desahogarse, te sientes mejor cuando escribes algo si sabes que al menos un par de personas te leerán, aunque sea, eso te hace sentirte un poco comprendida.

No tengo ni idea de cómo empezar, así que intentaré hacerlo por el principio.
Llevo desde junio sintiéndome mal, no es un "mal" de "espera un poco y se te pasa" es un "mal" crónico, y eso es lo más frustrante de todo.

Imagino que todo el mundo se obsesiona un poco con algún momento del pasado o con una persona, que al ver una determinada fecha piensas "ojalá volviese ahí y". Yo pasé de relacionar fechas con una persona, a relacionar las fechas con esto.
Al menos teníamos salud, ¿no?

El día de junio que me encontré mal, iba con mis amigos a pasar todo el día en Madrid, empecé a sentirme mal en el tren, al principio creía que era un mareo y ya está, pero después de llegar a Atocha, decidí volver a casa. Recuerdo que dije "Qué rabia me va a dar como llegue a casa y ya me encuentre bien, prefiero sentirme algo mal esta tarde y al menos así no haberme ido para nada". Qué estupidez. Me sentí mal esa tarde y los 6 meses siguientes.
Este verano fui tres veces más a Madrid, en dos de ellas me pasó lo mismo y tuve que volverme antes de lo previsto. Relacioné ir a Madrid con "seguramente te sientas mal y tengas que volverte", por ello, llevo sin ir a Madrid desde julio, ya es más bien por el recuerdo. Es... difícil contar esto, pero estoy muy cansada de sentirme como una aburrida o aguafiestas cuando me proponen salir a algún sitio algo lejos de mi cuidad y respondo con un "no creo", cuando antes era la primera que se apuntaba a todo.

Y llegados aquí, más o menos, entra la universidad. La primera semana de clase me costó muchísimo salir de casa, coger tres transportes diferentes y pasarme horas lejos. Le había cogido miedo a salir. Cada vez eso lo controlo más, pero los días en los que no salgo por si me pongo peor, pienso continuamente en qué estarán pensando los demás, si creerán que soy más vaga de lo que soy al quedarme en casa, cuando estoy deseando pasar el día fuera y no quedarme encerrada.
Resumiré la parte médica con haberme tomado como anécdotas los hospitales, médicos, no-embarazos (jajajaja), las vías y las camillas.
Resumiré el resto del verano con "Qué bien me lo pasé con mis amigas en BenidormAh, no, que al final no fui con ellas".

Tal vez mucha gente piense que no estoy mal, porque siempre estoy de risas o haciendo bromas, pero estaría perdida si fuese tan pesimista como para no intentar esforzarme en hacer que las cosas siguen igual cuando estoy con gente, que ya que estoy y he salido, se disfruta todo lo que pueda. Y tampoco voy a decir lo mal que me he sentido hoy cada vez que me preguntan que cómo lo llevo, me siento mal todos los días en algún momento del día.
Si hay algo bueno de todo esto, es valorar tonterías que antes ni me había dado cuenta que estaban ahí. Aunque qué tonta me siento cuando pienso que para la mayoría de las personas es algo normal y cotidiano.
Es difícil.
A parte de querer contaros algo un poco íntimo, (aunque realmente lo haya contado muy por encima porque me parecía ya pasarme y seguramente me arrepienta) quiero dejar algo de positividad y no os amarguéis cuatro veces por semana, porque, la mayoría de las cosas, tienen solución.
Coño ya.
(Sí, después de todo el textaco había que terminarlo así)

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