Viendo el paso del tiempo, los días se acaban clasificando en días malos y días buenos. Y si hay algo que han tenido en común todos ellos, es que cada uno ha durado exactamente 24 horas.
Da igual si las pasaste vagueando en casa o llevabas años esperando a que llegase ese día; son veinticuatro horas que acaban sí o sí, sin excepciones.
Y quizá los días más felices me haya levantado muy tarde y acostado demasiado pronto. Podría decirse que "desperdicié" tiempo, pero seguro que me fui feliz a dormir, después de todo, eso es lo que cuenta.
También están los días "sin más", es el aparente término medio que no termina por irse a ningún extremo, hasta que echas de menos esos días sin más y piensas que volverías a muchos de ellos. Tal vez no eran tan término medio.
Pero lo verdaderamente importante es que los días buenos siempre sean mayoría.
Y ser consciente de ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario