Me estoy perdiendo. En mí. Y no me importa para nada.
No voy dejando ningún rastro, por lo que nadie me puede encontrar.
O eso quiero creer.
No sé cómo he llegado al punto en el que lo que más me relaja es, a la vez, lo que más nerviosa me pone.
No voy a ceder-me.
No hay comentarios:
Publicar un comentario