Alguien me dijo que la vida es como un tren, que en él se sube mucha gente, pero que solo tú decides quienes son los que tienen un lugar privilegiado. A medida que pase el tiempo, algunos se habrán sentado en él, otros se habrán quedado atrás, y unos cuantos se habrán bajado.
Mi tren siempre ha estado a rebosar, siempre he sido de coger cariño a los demás fácilmente. Muchas veces no he tenido clara la distribución, pero al menos sabía que estaban en mi tren.
Hasta que un día te das cuenta de que te falta alguien.
Hasta que un día te das cuenta de que te has distanciado y que todo se ha ido a la mierda.
Poca gente ha podido decirme un 'Desde siempre, para siempre', pero había una persona en concreto que sí podía, que había estado conmigo toda la vida, y que eso no cambiaría.
Ya no está.
Y me siento mal, por haber descuidado a tanta gente. Tal vez ha sido el cambio de instituto, el no poder salir tanto, el conocer a gente nueva.
Pero lo siento.
Por no haber sabido mantener el equilibrio.
Por fallar a todos día a día.
Por no tener el mismo tiempo para unos que para otros.
Ya he dicho que muchas veces me siento agobiada, porque siento que no puedo estar a todo.
No quiero perder todo lo que tengo ahora.
No quiero.
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