jueves, 3 de mayo de 2012

Un pisito en el centro.

Independizarse cuando acabas de terminar el instituto, ir a la universidad, estudiar lo que tú quieres.
Tener un piso en el centro de Madrid, no sabes quien te mantiene, ni si quiera trabajas, te limitas a estudiar y a vivir la vida.
Acariciar al perro, un perro como el del papel Scottex, de cachorro. Siempre has querido ese perro.
Después salir, caminar por esas calles, no importa si no estás acompañada. Música bien alta, un par de cascos y todo lo demás está bien.
Empieza a llover. Llegas a casa, a tu pisito, bueno, 'pisito', no vives sola, tus amigas de toda la vida están allí. Son tu día a día.
Te tumbas en el sofá con a ellas.
Ya son las tantas, pero sigues despierta oyendo la lluvia caer.
Piensas que al fin la vida te sonríe, vives sin complicaciones.
Solo es eso, vivir la vida.

Y despiertas y estás en tu habitación, en tu casa, con tus padres, terminando el instituto, con un futuro que no pasa del 'que voy a hacer mañana'.

Pero sabes que no ha sido un sueño, tan solo estabas recordando.
Recordando los planes de futuro que hace diez años hiciste con tus amigas.
Podrías llamarlas y contárselo.
Pero qué pretendes, si el contacto se perdió.
Si ya nada es igual.

Solo me queda esto.
Recuerdos. Y escribir algo que nadie leerá.




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