jueves, 26 de julio de 2012

Pagaría por estar un día entero sin pensar.

Llevo días queriendo escribir algo, queriendo desahogarme, pero no tenía ni idea sobre lo que hablar. Pues menuda mierda de periodista seré, si es que acaso llego a ello, pero escribo esta mierda mientras tanto.
Llevo unas semanas pensando en el futuro y aun no sé qué espero de mi. Veo a mis amigos y... estoy muy orgullosa de ellos, ellos también deberían de estar muy orgullosos de sí mismos y no solo en cuanto a los estudios, también por su forma de ser, su forma de afrontar las cosas.
Quiero poder estar orgullosa de mi, bueno, sé que no estoy en mi mejor momento, ni en el peor, no debo estar mal, pero siento que todo lo hago mal o que al menos, podría haberlo hecho mejor. Es horrible tener la misma sensación continuamente.
Pensar en los peores momentos me hace recordar cuando me miraba en el espejo todas aquellas veces en las que tenía que ir corriendo al baño para mojarme la cara y que así mis padres no se diesen cuenta de que había llorado. Entonces, sonreía, sonreía cuando estaba rota para así creer que yo podría con todo.


Si las cosas dependen de mi, me quejo por el agobio y si no dependen de mi, me quejo por la impotencia.




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