Hace dos meses estaba como una loca estudiando, deseando que llegase la hora de merendar para mirar de reojo la tele. Qué putas ganas de hacer de todo tenía. Deseaba quedarme toda la tarde en el sofá y con eso ya sería feliz.
Ahora... ahora nada, no aprecio nada, me da igual levantarme a las 12, acostarme a las tantas y me aburre la tele.
Todo lo que quería antes, ya no lo quiero.
Solo empezaré a apreciarlo cuando haya acabado.
Y esto no solo se aplica con esta mierda, se puede aplicar a mi puto día a día.
Culpa mía por no valorar las cosas a tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario