No me he dado ni cuenta y ya se acaba el año.
Si hace unas semanas estaba en el local con mis amigos celebrando Nochevieja...
Es una de esas sensaciones raras. Por un lado el año se me ha pasado volando, y si recuerdo cosas concretas, parece que han pasado décadas.
Supongo que ahí está la gracia.
Pero vamos, que este 2012 me deja los peores y los mejores momentos de lo que llevo viviendo. Más malos que buenos, muchos más, pero qué iba a esperar tal y como empezamos el año.
Creo que no lo he llegado a contar detalladamente y menos por aquí, pero el primer día del año lo comencé con un nudo en la garganta, y no precisamente por las uvas. Que también.
Fue muy deprimente ver a algunos de mis amigos a las 4 de la mañana llorando. Pero mejor fue acabar igual.
También está la gracia ahí.
Aunque lo añoro. Se me hace extraño que hayan vuelto a cambiar tanto las cosas.
Y esto casi un año atrás.
Me quedo aquí, no quiero ver cómo será todo dentro de otros 12 meses.
Aunque lo necesite.
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