Llevo meses queriendo escribir, meses con días tristes, felices y melancólicos. Y aún así no he sido capaz de organizar mis ideas o más bien no quería darle mucha importancia.
Pero quiero hacerlo ahora para que cuando relea esto recuerde el presente y, sobre todo, te recuerde a ti.
Tampoco puedo engañarme, es pronto y no sé del todo cómo me siento ni creo que sepa explicar una parte de cómo me haces sentir. Pero quiero intentarlo.
Empiezo a ser consciente de la rutina que se está creando y ya no me da tanto miedo, aunque sí vértigo si miro hacia abajo.
Pero no quiero vértigos, quiero confiar.
Ya no me da miedo despertarme contigo y pensar que no vas a mirarme de la forma en la que lo hacías la noche anterior. Que no me van a faltar ganas de quedarnos toda la mañana juntas en la cama y que voy a querer mimarte todo lo que pueda sin esa incertidumbre de que no sea tan recíproco.
En el mayor momento de inestabilidad, cuando creía que arrastraba demasiadas cosas del pasado como para poder querer bien a alguien, llegas tú.
Y no te imaginas las ganas que tengo de que sigas haciendo que todo lo que creía antes ya no tiene sentido y que esto, que parecía tan irreal, esté ocurriendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario