Adoro la Navidad. Soy una friki de la Navidad. O al menos lo era. Puede que ya no sea lo que era antes.
Aun así, sigo adorando el mantel rojo de renos que pone mi abuela.
El licor de mora y los Ferrero Rocher al final de las comidas familiares.
Que materialista, ¿no? Aunque no me refiero a la cosa material en sí, si no a lo que ello me hace recordar o sentir. Es difícil de entender.
Miro las revistas de juguetes y recuerdo la ilusión que me hacía hace años todo eso. Ahora pienso en guardar las revistas y ver como varían los precios de un año a otro. Economista en potencia, no me jodas.
Sigo haciendo trampas a la hora del roscón. Y colecciono las figuritas, al igual que antes coleccionaba los regalos del Huevo Kinder. Que ilusión me hacía. Que ignorante de la vida.
Cada vez que alguien me decía que tenía un regalo para mi, el cual me iba a gustar de verdad, siempre me imaginaba un perrito... Cuando digo siempre es siempre.
Tamara's que llevan haciendose ilusiones desde 1994. Tamara's que eran felices viviendo de ilusiones.
Esto no marcha, hoy que me veo con la necesidad de expresarme, estoy más espesa que de costumbre.
La verdad, no sabría como definir concretamente lo que me gusta de la Navidad.
Quizá sea el recuerdo de todo lo que antes me hacía verdaderamente feliz.
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